MEDIO AMBIENTE.

Un déjà vu de diez años

Por Laura Vademarca
martes, 24 de enero de 2023 · 14:59

El concejo deliberante de AG se autoconvocó para una sesión extraordinaria el lunes 23/1 frente a las diversas muestras de alarma por la situación de los arroyos. La semana anterior, se había formado una Mesa por el Agua y el Ambiente que reúne a varias organizaciones, algunas de ellas de larga data y otras de conformación más reciente, todas legítimas, todas canalizando  la desazón y angustias vecinales por la desaparición del agua en el recorrido del Chicamtoltina desde la Gruta y hasta el primer paredón y la transformación de la tradicional olla de éste en un charco inmundo.

A esto hay que sumarle la alarmante construcción de un ducto con destino a Potrerillo de Larreta para tomar agua cruda del caño maestro que abastece a AG de agua potable.

Además, hay que mencionar las obras de cordón cuneta frente al primer paredón y otras similares en el camino del Circuito Mirador, todo sin control, sin información y con desconocimiento de los y las vecinos.

Nueve concejales, algunos devenidos en tales luego de ser secretarios de obras públicas, de planeamiento y de ambiente y sin haber auspiciado, al menos la libre circulación de la información en los años previos, porque estas obras  no se arreglan de la noche a la mañana requieren prospecciones, informes, evaluaciones y recursos.

Nada de eso se ha comunicado a los y las vecinos, por eso esta mañana estuvimos unos veinte o algo más para observar y participar.

En el recinto algunos nos enteramos (es probable que otros lo supieran) que Alta Gracia cuenta con un  código de convivencia ambiental o algo así, que prevé las instituciones para el tratamiento participativo de las cuestiones ambientales en un sentido amplio, entiendo que al menos se remonta a 2007 cuando habría sido aprobado pero nunca puesto en vigencia. El código preveía la constitución de un consejo ambiental con equilibrio de participaciones que supone mayor transparencia basada en la diversidad, que la Comisión que proponían los ediles que acompañan al intendente donde va cerrado el número de votos que garantiza triunfos de Hacemos Córdoba.

Ediles de la minoría hablaron.

Vecines hablaron, no puedo decir que nos hayan escuchado.

Ediles del oficialismo dicen que escucharon pero poner cara de estar atentos y tal vez disimular la mirada que se corre al celular o al ejemplar de La Voz del Interior del día, no alcance para convencernos. Escuchar es prestar atención y construir proyectos abarcativos y superadores que tomen los sentires de las mayorías; lo que los cinco hicieron fue aplicar el principio de la simple mayoría y votar su proyecto: una nueva comisión donde los hoy ediles que ayer fueron secretarios –Roberto Urreta, Iván Poletta y no recuerdo los otros nombres, nada hicieron para defender el medio ambiente. Todos los demás, invitados a participar. Un dejá vu de algo sucedido más de diez años atrás.

Se mira con una cortedad política que desconoce de construcción de legitimidad, se muestra de lejos una carpeta con datos de los medios Poletta dijo- y no hay informes oficiales, peritajes,  nada de lo que esperaríamos para tomar decisiones fundamentadas y no arbitrarias sobre el manejo de los recursos. Los concejales hablan de la crisis hídrica y la sequía mundial como si llevar el problema lejos, nos amparara de algo. Tienen oportunidades históricas y las desaprovechan.

Se formará una comisión con representantes de organizaciones con domicilio en AG entre cuyos objetivos esté la cuestión medio ambiental, se pide más al pueblo que lo que los concejales ex secretarios presentan como credenciales. Un absurdo más en los senderos de las instituciones  que construimos día a día, que tanto costaron en nuestra historia reciente y que algunos, rifan u ofrecen al mejor postor, que no somos el pueblo.

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